Amigos:
El próximo día 12, habrá de conmemorarse un nuevo aniversario del hundimiento del afamado transatlántico Titanic.
Un desgraciado asunto, producto de la impericia y de la logística de botes de salvamento, insuficientes para evacuar a tantos náufragos.
Soy de la opinión, que en aquellas gélidas aguas, frente a la canadiense Península del Labrador, se desató también otra lidia por sobrevivir.
Una suerte de lucha de clases, entre los pasajeros de la Primera Clase y los de la Segunda y Tercera, que se encontraban ubicadas por debajo de la línea de flotación del buque y que por esa mera circunstancia, el hundimiento se cobró a más pasajeros de estas últimas.
Se debería rescatar más este aspecto que el del mero escenario con bengalas y agudos gritos de desesperanza en esa fatídica madrugada.
Pero, sin perjuicio de ello, me pregunto por qué Hollywood le ha asignado a este infortunado asunto más trascendencia que a otros, mucho más catastróficos e insensatos que el de este paquebote británico.
Por ello me permitiré recordarle al lector esos episodios, canallescamente silenciados por la historia oficial.
El 30 de enero de 1945, frente a la bahía de Danzig, un improvisado Barco Hospital, con bandera de la Cruz Roja internacional, se desplazaba hacia el puerto alemán de Kiel, con más de doce mil heridos en combate y refugiados que huían del Este, hacia la Madre Patria Alemana.
Con dos torpedos, disparados a sabiendas por el Capitán de un submarino soviético, el enorme barco se hundió en menos de cuarenta y cinco minutos.
Sólo un puñado de ciento veinte sobrevivientes arribó a la costa.
Fue así que, además de los hospitalizados, casi nueve mil mujeres y niños de corta edad, yacen desde entonces en ese desolado lecho marino de Polonia.
Ningún documental, y menos aún un filme, ha abordado la triste saga del crimen naval más devastador de la historia universal.
Otros cuatro navíos con moribundos a bordo, como el Goya, el Cap Arcona y el Von Steuben, con otros quince mil inocentes tripulantes, también fueron enviados a pique en menos de tres meses.
Esta carnicería marítima perpetrada por los mongoles rusos nunca fue juzgada por Tribunal alguno.
Por ello, he creído oportuno brindarles mi sincero y humilde homenaje a
LOS OTROS TITANICS.
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